“LO QUE EL MIEDO NOS DEJÓ” 001
“LO QUE EL MIEDO NOS DEJÓ” 001

Franklin es un pintor y músico. Una vida a orillas del Magdalena le permitió ver cómo el caudal del rio fue usada para desaparecer personas. Al humedecer sus pinceles e hidratar sus tinturas en estas aguas siente que sus cuadros de alguna manera están pintados con la sangre de los desaparecidos. Este cuadro en especial habla sobre el dolor de las miles de mujeres que lloran la pérdida de sus seres queridos y representa la conciencia social sobre el drama de la desaparición forzada de personas

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“LO QUE EL MIEDO NOS DEJÓ” 002
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Los campesinos de la imagen tienen a dos de sus hijos desaparecidos, ellos dicen que el paramilitar Cuco Vanoy se los llevó. Todos los días ruegan por encontrarlos y esperan que la verdad no sea extraditada.

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“LO QUE EL MIEDO NOS DEJÓ” 058
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“LO QUE EL MIEDO NOS DEJÓ” 001
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Franklin es un pintor y músico. Una vida a orillas del Magdalena le permitió ver cómo el caudal del rio fue usada para desaparecer personas. Al humedecer sus pinceles e hidratar sus tinturas en estas aguas siente que sus cuadros de alguna manera están pintados con la sangre de los desaparecidos. Este cuadro en especial habla sobre el dolor de las miles de mujeres que lloran la pérdida de sus seres queridos y representa la conciencia social sobre el drama de la desaparición forzada de personas

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"LO QUE EL MIEDO NOS DEJÓ"

 

El tema de la desaparición forzada en general causa un extraño rechazo en la gente común, sin embargo, ésta resistencia disminuye cuando se presenta el contexto de un testimonio directo. Con este ensayo fotográfico se pretende revelar la incertidumbre que padecen muchas familias y ofrecer un documento que contribuya a construir la memoria histórica.

 

La fotografía en sí misma es un medio que transmite ausencia y en este caso el mensaje es reiterado ya que se pretende tratar el concepto de “ausencia” no sólo con la forma sino también con el contenido. Aceptamos que la fotografía en estos casos no deja de ser más que un documento pero apelamos a que sea también un homenaje nostálgico a las víctimas ya que como lo dice Roland Barthes: “la fotografía está enmarcada por la melancolía, al no poder remediar lo malo ni recuperar lo bueno que las imágenes encierran”.

 

La desaparición forzada no es una obra de la ficción, es el resultado de una decisión humana empleada para imponer terror. Colombia emprende como nunca antes la tarea de búsqueda, identificación y entrega de restos; la comunidad internacional y las asociaciones de víctimas han dado un impulso al desarrollo de disposiciones legales para tratar de enfrentar este delito; muchas de las victimas superan el miedo y se animan a denunciar y a colaborar con el Estado en la búsqueda de sus seres queridos.

 

Estas fotografías, que desde la mirada documental conjugan ensayo fotográfico y memoria histórica, por un lado, han sido el resultado del acompañamiento documental a un trabajo enfocado en la búsqueda de los desaparecidos y por otro lado son la consecuencia de relacionarnos con la misión y con las víctimas en varios lugares del país e interiorizar el impacto que esta experiencia produce en nuestro oficio fotográfico.

 

La propuesta está basada en vincular los enunciados visuales con los textos que los acompañan, es decir, los epígrafes de las fotografías, y de esta manera construir un testimonio del reto que vive el país frente al delito de la desaparición forzada.

 

Combatir la desaparición forzada es un deber. El presente ensayo fotográfico es apenas una invitación para abrir nuevos espacios de reflexión que motiven a componer una política efectiva contra el delito de lesa humanidad y de este modo acompañar el esfuerzo que muchos familiares de las víctimas, desde hace décadas, han adoptado como nuevas formas de expresión las cuales complementan con sus demandas formales de justicia y permiten renovar la atención sobre sus derechos.

 

José Luis Rodríguez Maldonado