“MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA”
“MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA”

La obra fotográfica da cuenta de una población que, sumida en un mundo que le es cada día más ajeno, sobrevive entre la exclusión, la enfermedad, la soledad y el silencio.

“MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA”
“MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA”

El concepto social de vejez ha variado en las distintas culturas y a través del tiempo. Hasta finales del siglo XIX en Alaska el pueblo Inuit consideraba que las personas imposibilitadas, por limitaciones de edad, para contribuir con los trabajos necesarios en la subsistencia familiar, debían ser abandonadas en mar abierto hasta morir.

FOTOCONFLICTO- (9)
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El adulto mayor es tratado como un sujeto pasivo que subsiste entre recuerdos y nostalgias.

“MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA”
“MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA”

La obra fotográfica da cuenta de una población que, sumida en un mundo que le es cada día más ajeno, sobrevive entre la exclusión, la enfermedad, la soledad y el silencio.

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“MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA”

El tiempo que nuestra sociedad le dedica a las personas de edad es muy poco. Esta ausencia les arrebata la ilusión, la alegría y el ánimo. Al ser excluido del grupo social y familiar el adulto mayor es tratado como un sujeto pasivo que subsiste entre recuerdos y nostalgias. El mundo de poder, competencia y producción excluye por incapaz a toda persona que no sea productiva. Esta supuesta incapacidad implica la negación de sus atributos sociales y es ahí donde los derechos humanos de las personas de edad adquieren una perspectiva unidimensional siendo causa y origen de muchas formas de discriminación.

Este ensayo fotográfico responde a una investigación de dos años. Se indagó la noción de vejez en la sociedad actual y su relación directa con el reconocimiento de los derechos humanos a este grupo social. La obra fotográfica da cuenta de una población que, sumida en un mundo que le es cada día más ajeno, sobrevive entre la exclusión, la enfermedad, la soledad y el silencio.

El concepto social de vejez ha variado en las distintas culturas y a través del tiempo. Hasta finales del siglo XIX en Alaska el pueblo Inuit consideraba que las personas imposibilitadas, por limitaciones de edad, para contribuir con los trabajos necesarios en la subsistencia familiar debían ser abandonadas en mar abierto hasta morir. Para otras culturas, como los Indígenas de Suramérica, la vejez representa la sabiduría, el archivo histórico de la comunidad y la más importante fuente para la toma de decisiones. En nuestra cultura moderna la vejez se percibe con cierto aire patológico concibiendo un paradigma que desconoce las realidades demográficas del siglo XXI. Según las Naciones Unidas en los próximos diez años la población mundial de personas mayores de 60 años llegará a mil millones. En el informe se cita lo siguiente:

“El 15% de los habitantes del continente americano tendrán más de 60 años de edad antes del 2030. De hecho, en el año 2009, por primera vez en la historia hubo más personas mayores de 60 años que niños menores de 5 años. En el 2011, por cada persona mayor había dos personas jóvenes; en el 2028, por cada persona mayor sólo habrá 1 persona joven. En el 2040 habrá mayor proporción de personas mayores que de jóvenes”.

La sociedad actual tiene que enfrentar inesperados desafíos frente al proceso de envejecimiento por lo que se hace necesario que aspectos como la salud , la educación, las políticas de derechos humanos, el sistema pensional y seguridad social sean adaptados para responder a las necesidades de las personas de edad, que pronto serán la mayoría. Una de las principales preocupaciones que nos competen en el desarrollo de este ensayo fotográfico es cuestionar hasta donde las personas en edad productiva conocen la problemática de las personas de edad al punto de promover y proteger los derechos de las personas mayores con la conciencia de que las acciones concretadas en el presente determinarán su propio futuro. Considerar nuestra posición frente a esta situación es la mejor manera de asegurar el éxito en un mundo que envejece.

Desde el punto de vista visual se abordó el tema desde una mirada documental capaz de entrar en la realidad íntima del adulto mayor. Los planos generales buscan establecer la relación del sujeto con su entorno. La mayor parte del trabajo fue realizado en el interior de los hogares de los adultos mayores, suponiendo un reto el manejo de la luz para alcanzar juegos de sombras, contraluz y leves movimientos que asimilaran la idea espectral de una realidad que la sociedad no quiere reconocer.

 

El ensayo propone en su conjunto una visión digna de la vejez pese a la realidad que se desnuda. Por tal razón se aprovechó el colorido que algunos de los decorados de las habitaciones ofrecían. En posproducción descubrimos que, en dos imágenes elegidas para la serie, el rostro de un anciano fue capturado por casualidad en dos televisores. Un elemento real y sobrenatural que subraya nuestro tema, con la ilusión de que la vejez deje de ser un fantasma.

A escala mundial, cada segundo dos personas cumplen 60 años. Ante esta realidad es obligatorio un esfuerzo concertado, a nivel estatal y civil, para asegurar que las personas de edad sean reconocidas como activas coparticipes en el proceso de desarrollo y no simples beneficiarios de medidas asistencialistas. Para aprovechar las circunstancias dimanadas del envejecimiento de la población es imprescindible capacitar a los jóvenes sobre lo que significa envejecer con dignidad, utilizar tecnologías a fin de alentar el envejecimiento activo, asegurar las necesidades básicas y mantener la independencia de las personas mayores para terminar con la falsa creencia de que la experiencia y conocimientos de las personas de edad son obsoletos o decadentes.

Todos los abuelos que se presentan en la serie fotográfica piensan que si pudieran devolver los años se dedicarían más al "amor" que a "producir" porque este es según ellos el secreto de la eterna juventud. 

José Luis Rodríguez Maldonado